Fuentes: G2 y Cloud9 habrían “coludido” para impedir la venta de Perkz a Fnatic, pero la investigación de Riot concluyó que no hubo perjuicio
Dos de los equipos más populares del League of Legends occidental habrían coordinado acciones para impedir la venta de un jugador estrella, pero ambos zafaron de castigos luego de que una investigación de alto nivel de Riot Games determinara que no se le hizo daño al jugador, según fuentes que hablaron con Dot Esports.
Nota del editor (2026):
Este artículo se publicó por primera vez el 10 de noviembre de 2021 y se actualizó para reflejar las implicancias de la controversia y cómo se relaciona con la evolución de las políticas de Riot Games.
Una cláusula en el acuerdo de buyout entre G2 Esports y Cloud9, firmado a fines de 2020 por Perkz, impedía que el equipo lo vendiera a Fnatic por un período de tres años, comenzando en noviembre de 2020 y extendiéndose hasta el final de la temporada 2023, según una copia de ese acuerdo obtenida por Dot Esports.
Fnatic presentó una queja ante la oficina de la LEC de Riot en las últimas semanas para que se investigara la cláusula, dijeron las fuentes. El departamento de la LCS de Riot ya había aprobado previamente el acuerdo de buyout entre G2 y Cloud9 cuando se firmó en noviembre de 2020. El tema escaló al departamento global de esports de Riot por la participación de equipos tanto de la LEC como de la LCS.
Tras la investigación, Riot Global determinó que la cláusula no afectó las opciones de equipo del mid laner estrella para la temporada 2022, según fuentes familiarizadas con la investigación. Riot Global concluyó que no impactó las posibilidades de Perkz en la offseason 2021-22 por desacuerdos entre Fnatic y Cloud9 sobre el costo del buyout y el sueldo que Perkz buscaba. En vez de eso, Perkz se uniría a Team Vitality luego de que Cloud9 y ese equipo llegaran a un acuerdo, dijeron las fuentes.
Perkz se sumaría a un Vitality que también estaba adquiriendo al toplaner Alphari desde Team Liquid en otro buyout y fichando al ex AD carry de MAD Lions Carzzy para completar el roster, según fuentes. El movimiento de Perkz y Alphari a Vitality fue reportado primero por Esportmaniacos.

De cara al futuro, Riot no permitirá cláusulas de una naturaleza similar en acuerdos nuevos, según una fuente. Riot, Cloud9 y G2 Esports declinaron comentar el 10 de noviembre.
El fundador y CEO de G2, Carlos “ocelote” Rodríguez Santiago, habló públicamente sobre su decisión de no vender los derechos del contrato de Perkz a Fnatic antes de la temporada 2021, en un talk show de diciembre de 2020 con los comentaristas Christian “IWDominate” Rivera y Duncan “Thorin” Shields.
“Imagínate que Perkz terminara en Fnatic, lo que pasa al tiro después es que todo el equipo de Fnatic renueva”, dijo Rodríguez. “¿Quiero eso? No, porque quiero tener todas mis opciones abiertas. ¿Eso me hace mala persona? Que se j*da el que piense eso; es increíblemente ingenuo pensar que podís construir un equipo número uno, de clase mundial, que pelee por trofeos dejando que todos… simplemente no va a pasar”.
Rodríguez más tarde reiteró esa idea en un tuit de septiembre de 2021. “Perkz a Fnatic es, muy probablemente, el único traspaso que haría todo lo posible por evitar que pase”, dijo.
No hay precedentes de una restricción de buyout de este tipo en los esports de League, aunque podría violar la Ley Antimonopolio Sherman de 1890 en Estados Unidos por restringir el comercio. La jurisdicción legal de este caso en particular sería poco clara, eso sí, considerando que Cloud9 tiene base en EE. UU., G2 en Alemania y Fnatic en el Reino Unido.
Las leyes antimonopolio cambian según el país, pero en EE. UU. hay bastante historia de casos parecidos. En los ‘80, dueños de la MLB fueron acusados de colusión para bajar la duración de contratos y evitar que los jugadores se cambiaran de equipo sin el consentimiento del club anterior. En los tres casos (temporadas 1985-87), un árbitro independiente falló a favor de los jugadores. Los dueños de la MLB pagaron en total US$393 millones en daños a lo largo de varios años.
Los buyouts en esports muchas veces no funcionan igual que en deportes tradicionales. En la NBA, MLB y NFL, cuando un jugador es comprado o traspasado, su contrato existente (con términos y salario) se asigna directamente al equipo comprador. En esports, un buyout suele terminar con la rescisión del contrato vigente y la negociación de un acuerdo nuevo entre el jugador y el equipo que lo ficha.

En el caso de Perkz, Cloud9 negoció un contrato nuevo con él en noviembre de 2020 después de acordar su buyout desde G2. Ese acuerdo fue por tres años y, según fuentes, estaba valorado en casi US$9 millones en total. Fue el segundo jugador mejor pagado de la LCS, solo por detrás del ex support de TSM SwordArt, quien también firmó en noviembre de 2020 un contrato de dos años por US$6 millones.
Perkz le avisó a Cloud9 su intención de dejar el equipo en la parte final de la temporada 2021, como reportó Dot Esports el mes pasado. Prefería volver a Europa para estar más cerca de su familia, después de no poder viajar de regreso a Europa tanto como esperaba durante la pandemia de COVID-19. Antes del cruce de cuartos de Worlds de Cloud9 contra Gen.G el 25 de octubre, Perkz le dijo a sus compañeros que no volvería al equipo en 2022.
El 10 de noviembre de 2021, la Asociación de Jugadores de la LCS anunció vía Twitter que está “investigando de forma independiente las circunstancias de este reporte y peleará contra cualquier acuerdo que ilegal o poco éticamente restrinja el movimiento de jugadores o altere su poder de negociación”.
The LCSPA is independently investigating the circumstances of this report and will fight any agreement that illegally or unethically restricts player movement or alters player bargaining power. https://t.co/rzUB3DDCN3
La LCSPA no emitió una “conclusión” formal con sanciones, pero su involucramiento presionó a Riot para tomar postura. El equipo global de esports de Riot finalmente resolvió que la cláusula no impactó las opciones de Perkz en la offseason 2022 y se comprometió a prohibir restricciones anti-competitivas similares en futuros acuerdos de transferencias.
Perkz pasó dos temporadas con Team Vitality en la LEC. Se mantuvo considerado como uno de los mid laners veteranos de la región, aunque Vitality no logró clasificar a Worlds durante su etapa ahí.

De cara a la temporada 2023-2024, Perkz se unió a Team Heretics. Sin embargo, su paso por Heretics se cortó antes de tiempo luego de que, según reportes, fuera enviado a la banca tras un conflicto con la dirigencia. En junio de 2025, con solo 26 años, Perkz anunció oficialmente su retiro del competitivo, cerrando un capítulo de una carrera llena de logros que se extendió por más de una década.
Por qué la cláusula de Perkz importa en 2026
Aunque la investigación global de Riot concluyó que la cláusula G2–Cloud9 no terminó dañando las opciones de equipo de Perkz en la offseason del ’22, el tema hoy vuelve a tomar relevancia por cambios estructurales grandes dentro del ecosistema de esports de League of Legends.
En 2025, Riot relajó sus restricciones históricas sobre patrocinios de apuestas, permitiendo que los equipos de sus ligas top (LCK, LCS, LPL, LEC y LCP) firmen alianzas oficiales con plataformas de apuestas de esports con licencia. Ese giro marcó una evolución comercial clave para Riot, acercando el esports de League a deportes tradicionales que operan en entornos de apuestas reguladas.

En ese contexto, la transparencia sobre contratos de jugadores, cláusulas de traspaso y acuerdos entre organizaciones ahora tiene implicancias más amplias que en 2020. Aunque la cláusula de Perkz se consideró “no determinante” desde el lado competitivo, restricciones no reveladas entre equipos pueden levantar dudas de integridad en un ecosistema donde los mercados de apuestas dependen de información pública y de independencia competitiva. El movimiento de jugadores, la estabilidad de rosters y las negociaciones de traspasos pueden influir en cómo se calculan cuotas, mercados a futuro y la valoración de equipos a lo largo de una temporada.
El caso también muestra cómo han ido evolucionando los estándares de gobernanza de Riot. La cláusula se aprobó inicialmente a nivel regional en 2020 antes de escalar al departamento global de esports de Riot. Tras la investigación, Riot se movió para prohibir cláusulas similares en acuerdos futuros. En 2026, esa decisión se ve todavía más relevante, ya que la supervisión centralizada y prácticas contractuales estandarizadas se están volviendo cada vez más importantes en la escena, con la entrada de más organismos reguladores.
Las consecuencias de la polémica de Perkz demuestran lo rápido que ha madurado el esports de League. Lo que partió como una pelea por rivalidad competitiva entre organizaciones occidentales hoy se instala dentro de un ecosistema global que incluye sponsors regulados, monitoreo de integridad y una lupa mucho más grande sobre la justicia competitiva. Incluso si en su momento no se encontró una falta formal, la cláusula de Perkz quedó como un ejemplo temprano de las preguntas de gobernanza que siguen moldeando los esports de League of Legends.
